martes, junio 4

PRESTRENAN “A LA DERIVA” EN CICLO DEL PCI EN EL SAN MARTIN

                           

“A la deriva”, opera prima de Fernando Pacheco protagonizada por Daniel Valenzuela y Julián Stefan, que revela la difícil situación social en Misiones a través de la crisis de un hombre que pierde su trabajo y queda envuelto en el narcotráfico, será proyectada el miércoles 5 de junio, en carácter de preestreno, en el Centro Cultural San Martín de la ciudad de Buenos Aires.
El filme de Pacheco inaugurará el ciclo de preestrenos organizado por la asociación de productores y directores Proyecto Cine Independiente (PCI), que incluirá algunas de las películas de los directores que integran esa entidad, con el acompañamiento de cortos y algunas sorpresas.
La proyección será mañana a las 20 en una de las salas del centro cultural ubicado en Paraná y Sarmiento de la ciudad de Buenos Aires, y la película podrá verse en funciones regulares de viernes a domingo, durante todo junio.
La primera película de Pacheco, que también cuenta con las actuaciones de Mónica Lairana, Mariana Medina y Juan Palomino, sigue los pasos de Ramón Antúnez (Daniel Valenzuela), un peón de aserradero de la provincia de Misiones que es despedido de su trabajo.
Agobiado por problemas económicos, es seducido por su compadre Antonio, un experimentado pescador, a participar de un pase de marihuana desde Paraguay, a través del río, para Leiva, un reconocido narcotraficante de la zona.
“Soy admirador de la obra de Horacio Quiroga y traté de imprimirle a la película algo de sus cuentos, que son directos y casi sin adjetivos. Esta película habla de algunas personas que en Misiones parecen estar a la deriva, sin esperanzas, y también intenta ser un homenaje a la literatura de Quiroga, porque es sencilla, directa y tampoco tiene adjetivos”, afirmó Pacheco.
El director señaló que “la película les plantea un dilema ético al protagonista, que debe elegir un rumbo equivocado frente a la falta de trabajo y perspectivas. Pero la idea era no juzgarlo ni tomar partido, sino simplemente contar cómo se vive ante la falta de trabajo en Misiones”.
“Es la tierra a donde pertenezco, quería retratar la provincia de mis padres y por eso todo el proceso fue muy emotivo para mí. Poder contar una historia en la provincia de dónde vengo me causa mucha emoción, porque siento que es una historia que también habla de mi familia y sus dificultades”, añadió el cineasta.

martes, mayo 21

BALTAZAR TOKMAN ABORDA DIVERSAS FORMAS DE VIVIR LA PATERNIDAD EN “PLANETARIO”

Las diferentes formas de abordar y vivir la paternidad constituyen el eje de “Planetario”, un documental de Baltazar Tokman que se estrenará hoy y que reúne el registro personal de varias familias de Egipto, Estados Unidos, India, Rusia, Polonia y Argentina, que grabaron durante años sus propias vivencias, dudas y reflexiones en torno a la educación de sus hijos.
Se trata de un proyecto inusual, filmado por sus propios protagonistas y dirigido por Tokman, quien pasó siete años buscando material y contactando a diferentes familias de todo el mundo a partir de los videos que ellos mismos subían al sitio de internet Youtube, donde se los veía en relación con sus hijos durante su nacimiento y sus primeros pasos, y con sus temores a la hora de educarlos.
“La génesis del filme está en el momento en que me hice papá. Me obsesioné con el tema de la paternidad, con qué significa ser padre y con la idea de la familia como una fábrica para moldear a los niños como seres humanos futuros. Los niños nacen puros y los padres somos los que los moldeamos”, recordó Tokman.
El cineasta dijo que descubrió “cómo todos los seres humanos somos iguales frente a la paternidad”, a través de este muestrario de culturas del planeta en las que se ve, más allá de diferencias de costumbres y formas de vida, que el hombre y el amor por sus hijos es el mismo en todo el mundo.
“Planetario”, que compitió en los festivales de Mar del Plata, Málaga (España) y Puebla (México), se estrenará hoy en el Espacio Incaa Km 0, que está funcionando temporariamente  en el cine Monumental Lavalle, en junio se verá en el Centro Cultural General San Martin (Sarmiento 1551) y en julio se exhibirá en el Cine Cosmos UBA, ubicado en la avenida Corrientes 2046.
La película se estructura en base a las grabaciones caseras de todas esas familias, en las que se ve sus vidas y las de sus hijos fluyendo naturalmente: los nacimientos y los primeros cumpleaños, su relación con Dios y la naturaleza, las distintas formas de criarlos en relación con sus propias culturas y la forma de reflexionar y transmitirles el misterio de la vida y la muerte.
“Después del nacimiento de mi hija, me puse a visionar las imágenes que había grabado de ella. Ahí me di cuenta de que estaba usando a Renata como alguien que debía cumplir mis deseos. Me vi reflejado en una situación incómoda, pero me di cuenta que había otra gente que también filmaba a sus hijos  y que eso podía convertirse en una película”, rememoró Tokman.
Y añadió: “La misma paternidad me llevó a reflexionar sobre qué significa ser padre. Para mi tiene que ser una decisión meditada, amorosa y responsable porque de eso depende la familia y las personas que estemos formando en el futuro”.
Con la idea de tomar imágenes ya grabadas y de pedirles que siguieran grabando a sus hijos con ciertos parámetros cinematográficos, el cineasta se contactó con la familia Kumar en la India, la familia Stepinska en Polonia, los Tinte en Maymará (Argentina), los Konyukhov en Rusia, la familia Mourad en Egipto y los Martin en los Estados Unidos.
“Me contacté con mucha gente en el mundo. Algunos contestaban y empezamos un idea y vuelta por mail y teléfono. Tenía la certeza absoluta de lo que quería hacer. Estaba tan convencido de querer hacerlo que ellos también se convencieron de que era valioso. Primero visionaba el material aunque no entendiera lo que decían. Las imágenes hablan más que las palabras”, señaló.
Para Tokman, “Planetario” es una película que “no se podría haber hecho antes. Recién se había creado Youtube, algo que ahora es muy familiar. Pero en aquel entonces me sentía atraído y fascinado por esas imágenes. Empecé a generar una película en mi cabeza, porque de algún modo estaba generando esas imágenes al buscarlas”.
“Lo que tenía que hacer era encontrar esas situaciones e imágenes. Era una película que puede considerarse que ya estaba filmada. Estaba en mí ser un buen investigador para encontrarlas y un buen artesano para ensamblarlas y contar lo que quería contar”, explicó el cineasta, que visionó más de 100 horas de material grabado por esas familias, antes de editarlo y convertirlo en este documental.
El director de filmes como “La sombra de las luces” y “Tiempo muerto” señaló que, desde lo formal, habría que rastrear la génesis de esta nueva película en su cortometraje “Tata Dios”, donde “buscaba anular la puesta en escena en la realización y le dejé una cámara durante un año a chicos de un barrio bonaerense para que se filmaran”.
En ese sentido, Tokman dijo que con ese método “buscaba capturar la intimidad en un estado de pureza real. Dándoles la cámara a ellos puedo generar cosas que de otro modo no sucederían. Estando presente anularía esa posibilidad. De todos modos yo les planteo un escenario posible y ciertas posibilidades para que ellos lleven adelante, como en un juego”, añadió.
Por último el cineasta señaló que otros de sus objetivos fue observar y reflexionar sobre “cómo los padres, al filmar obsesivamente a sus hijos, lo que intentaban vanamente era detener el tiempo, capturarlo, guardar esos recuerdos. Es muy grande la angustia que produce vivir sabiendo que vamos a dejar de hacerlo”. 

miércoles, mayo 8

LUCÍA PUENZO ESTARA EN CANNES CON "WAKOLDA”

La cineasta argentina Lucía Puenzo competirá en la sección Un Certain Régard de la 66ta. edición del Festival de Cannes con “Wakolda”, su tercer largometraje, informaron voceros de la muestra cinematográfica, al anunciar los últimos filmes que integrarán la selección oficial.
"Wakolda", que protagonizan Diego Peretti, Alex Brendemuhl y Natalia Oreiro, narra una historia con varios puntos en común con la del médico nazi Josef Mengele, quien vivió un tiempo en Bariloche.
“Estamos muy felices y la verdad que no lo esperábamos, porque la selección para esta sección estaba prácticamente cerrada y finalmente nos llamaron para avisarnos que nos habían elegido. Estar ahí ya es un premio, es lo que soñábamos para la película”, afirmó Puenzo, quien ya estuvo en Cannes con “XXY”, su opera prima, que ganó allí el Premio de la Semana de la Crítica.
La nueva película de la directora de “El niño pez” transcurre en Bariloche en el verano de 1959 y aborda la relación de una familia de esa ciudad patagónica y un extraño inmigrante alemán, médico, que queda asombrado con una de las hijas del matrimonio, una niña con problemas de crecimiento.
Para la película, Puenzo se basó en su propia novela homónima, “Wakolda”, que se editará en París justamente el 15 de mayo próximo, el mismo día del inicio del festival, que se desarrollará en Cannes entre el 15 y el 26 de mayo y a donde llegará con su pareja, el escritor y cineasta Sergio Bizzio, y con algunos de los protagonistas del filme.
“Estrenamos la película en la Argentina recién a mediados de agosto, pero obviamente estar en Cannes es un espaldarazo enorme para nosotros y además es su estreno internacional y la primera vez que la vamos a ver todos juntos allá”, añadió la cineasta en diálogo con Télam.
Además de Peretti, Brendemuhl y Oreiro, “Wakolda” está protagonizada por Elena Roger, Guillermo Pfening y la niña Florencia Bado, quien debuta en cine interpretando a la hija menor del matrimonio que entabla una relación con el extranjero, que luego se sabrá que no era otro que el criminal nazi Josef Mengele.
“La película habla de Mengele y de su paso por Bariloche, pero transcurre básicamente en un período de tiempo en el que justamente se le había perdido el rastro y nadie sabía dónde estaba. Porque a partir de la captura en Buenos Aires de Adolf Eichmann, Mengele escapó hacia el Paraguay”, contó la directora.
Según narró Puenzo, Mengele “tenía una identidad falsa y se movía en Bariloche con total impunidad. La película habla justamente de un inmigrante alemán que llega a la ciudad y entabla una relación con una familia con la que se fascina porque tiene una madre de sangre alemana y un padre de sangre mestiza”.
“Además, el matrimonio tiene tres hijos rubios, de clara ascendencia alemana, y una niña pequeña con problemas de crecimiento. Es a través de ella que se cuenta toda la historia, lo que le pasa con este médico y la fascinación en la que cae toda la familia”, señaló la cineasta.
Según su sinopsis, “Wakolda” cuenta la historia de un inmigrante alemán (Alex Brendemuhl) que llega a Bariloche en coincidencia con la inauguración de una hostería a orillas del lago Nahuel Huapi, donde le llama la atención una niña casi adolescente de contextura pequeña para su edad.
Puenzo explicó que la historia tiene puntos de contacto con la realidad, en especial con la historia de Josef Mengele, el siniestro médico nazi y que se supone vivió un largo período en Bariloche antes de emigrar a Paraguay y luego a Brasil, donde finalmente murió el 7 de febrero de 1979, a los 77 años.
El filme, que adapta la novela homónima escrita por la cineasta, se rodó principalmente en Bariloche, donde transcurre la acción, ambientada a principios de la década del `60.
"Wakolda es un nombre mapuche y en la historia es el de una muñeca importantísima en la trama", dijo Puenzo en referencia a la historia que pone en la mira al criminal de guerra alemán obsesionado con la pureza de la raza aria y en Bariloche con una niña de 12 años que parece de 9, y que lo enfrenta.
Se trata de una coproducción entre Historias Cinematográficas (de Luis Puenzo), Dreamer Joint Venture Filmproduction, Hummelfilm, Pyramide Productions y Wanda Films, cuyo estreno en Argentina figura para el 29 de agosto, a cargo de Buena Vista International.

miércoles, abril 17

PCI ORGANIZÓ MESA REDONDA SOBRE TV Y CINE EN EL BAFICI

Una mesa redonda sobre las relaciones entre la televisión y el cine independiente se llevó a cabo como parte de las actividades especiales del 15to. Buenos Aires Festival de Cine Independiente (Bafici) con el sugestivo título “Todo lo que usted siempre quiso saber sobre TV y nunca se atrevió a preguntar al cine independiente”.
La charla, organizada por la asociación Proyecto Cine Independiente, tuvo lugar en la sala El Aleph del Centro Cultural Recoleta, moderada por Fernando Madedo y con la presencia de Alejandro Maci, Ana Katz, Benjamin Avila, Constanza Sanz Palacios, Javier Van de Couter y Rodrigo Moreno.
Debajo, un interesante texto de Fernando Madedo y Gabriel Lichtmann sobre los lineamientos temáticos de la charla.

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre TV y nunca se atrevió a preguntar al cine independiente
Actividad especial organizada por la Asociación Proyecto Cine Independiente (PCI)
Por Fernando Madedo y Gabriel Lichtmann

La relación entre cine y televisión fue desde los comienzos tensa e inquietante. La pantalla chica surgió como una amenaza al tiempo que éste vislumbraba, sin embargo, una época de renovación. Los medios audiovisuales signaron así una línea divisoria entre ambos claramente definida entre un medio y el otro, cuyo cruce suponía sistemas diferentes de producción, una variación en las especificidades del lenguaje audiovisual, el valor de la ontología de la imagen cinematográfica que no poseía la televisión y los públicos que comenzaban a distinguirse. A este respecto la aparición de la televisión supuso el sedentarismo en el consumo audiovisual de los mayores, los padres que se quedaban en casa por la noche viendo su programa en la comodidad del living, frente a los jóvenes que salían a la calle en búsqueda de las nuevas películas y la sociabilización a la salida de la sala en algún café. En este sentido también la tv y el cine se alejaron como dos posiciones antagónicas marcadas por las búsquedas estéticas, los temas tratados, las prácticas sociales, los valores culturales en dos generaciones que representaban, entonces así, lo viejo y lo nuevo.
En su famoso artículo de la revista Verve, André Malraux se dedicó a argumentar el valor del cine como medio de expresión artística pero concluyó con una frase que sería citada de forma recurrente: “además, el cinematógrafo es una industria”. Dadas las cualidades del medio televisivo cuyo discurso se apoya en la publicidad (la televisión es un flujo contínuo de publicidad sólo interrumpido por programas) que establece un modo diferente de financiación estrechamente ligado a la venta de productos, el lenguaje audiovisual empleado apela a modos de representación atados a las necesidades de mercado. A este respecto el cine buscó independizarse en dos sentidos, por un lado de los modos expresivos utilizados el cine comercial/industrial y la televisión, y por otro, de las formas de financiación y el discurso publicitario. Aunque sobre la dicotomía planteada se haya discurrido desde los comienzos del cine entendiendo a éste como una Industria Cultural -como así la televisión años más tarde- el cine gozó de cierta diferenciación, incluso marcado por la propia manera de designar el modelo representacional como “independiente”, “de arte”, de “arte y ensayo”, etc.
En nuestros días asistimos en buena medida al cruce de aquella línea divisoria que, de tanto cruzarla, comienza a borrarse. Los avances tecnológicos han producido que el problema de la ontología de la imagen cinematográfica desapareciera y también el problema de la calidad y, por ejemplo, las series de televisión y las películas cinematográficas, se registran con el mismo tipo de cámara, cualidad y calidad de imagen. Esto sumado a algunas experiencias a nivel internacional como las de David Lynch o Todd Haynes, o en el plano local los telefilms 200 Años producidos y emitidos por Canal 7 (y también proyectados en el 9º BAFICI) o la larga lista de series y contenidos de televisión a la que cada vez más directores de cine independiente realizan, así como la cantidad de técnicos de cine que se incorporan a la  producción cinematográfica, es un hecho dado que también los modos de producción comienzan a asimiliarse.
En este contexto y dado la discusión abierta que ha supuesto la sanción de la Ley 26.522, conocida comúnmente como Ley de Medios, nos preguntamos qué tipo de cine (regido por su propia legislación, la Ley 17.741) y qué tipo de televisión debe fomentarse. Es necesario identificar las políticas que son necesarias a ambos medios para poder diferenciar criterios vinculados a los contenidos de la televisión pública, la televisión privada y los distintos modelos en que se desarrolla el cine argentino.
Por tanto, la actividad especial tiene como premisas algunos interrogantes ¿Cuáles son las políticas públicas destinadas al sector? ¿Qué tipos de vínculos se establecen entre la ley de cine y la recientemente sancionada ley de medios? ¿Cuáles son las transformaciones de los distintos lenguajes y cómo se modifican uno a otro? ¿Existe una poética transmedial? ¿Quita la televisión importancia al cine independiente? ¿Y las nuevas prácticas de ver tv? ¿Con qué fondos se produce el cine y con cuáles la televisión? Interrogantes que tal vez el cine independiente pueda iluminar, o al menos mirar desde otra óptica.

domingo, abril 7

UNA MUJER BUSCA SUS RAÍCES EN FILME DE HERNÁN BELÓN

"Beirut- Buenos Aires-Beirut", un apasionante documental de Hernán Belón que se exhibe en salas del país, sigue los pasos de una mujer que busca sus raíces a partir de una historia hasta ese momento secreta, que le cuenta su tía abuela y que la lleva hasta Beirut, la capital del Líbano.
La película, que participó en el Festival Latin Arab (premio LAIFF del público “Mejor película documental”), el Aljazeera International Film Festival, el Lebanese Film Festival y el Festival Santiago de Compostela Amal, está protagonizada por Verónica "Grace" Spinelli, que es también coguionista y productora del filme.
“La idea surgió a propuesta de Grace Spinelli, y el rodaje fue en sí mismo una aventura, que de alguna forma se ve en el producto terminado, tanto aquí como en el Libano, donde estuvimos diez días bastante complicados, con el mismo afán de la protagonista de buscar en el pasado las raíces familiares que condujeron hasta este presente”, aseguró Belón.


"La migración es un comportamiento humano provocado por diferentes sucesos de la historia universal, y las razones, desgraciadamente, son casi siempre las mismas: el odio, el hambre, la guerra, la pobreza”, asegura Hernán Belón, recordado por su corto “Aluap” en “Historias Breves 2”, documentales, como “Sofía cumple 100 años”, y “El campo”, su primera y lograda ficción.
“Los inmigrantes debieron dejar atrás su tierra, sus familias, sus bienes, y tuvieron que adaptarse a una cultura diferente, aprender otro idioma, y enfrentarse a los prejuicios que generaba su condición de extranjeros y en algunos casos, su religión o su color de piel”, asegura el director, que encuentra el ritmo exacto por convertir a esta búsqueda emotiva en apasionante.
El filme cuenta la historia de esta búsqueda  a través de Mohammed Ali Musa Haitan, un inmigrante libanés que llegó a la Argentina en 1885, pero según el planteo de la guionista y auténtica protagonista de la historia, Grace Spinelli, también a través de la vida de todos los que se fueron relacionando con él y que se vieron afectados por esta historia.
La cámara de Belón acompaña a Spinelli en su recorrido por oficinas de inmigración, las locales que parecen sacadas de relatos de Franz Kafka, donde le explican que por el origen musulmán de su familia es de hecho imposible encontrar data dado que en viejos tiempos era la Iglesia Católica la que llevaba los registros.
Finalmente, está el viaje que la llevará a la misma Beirut que hace tiempo vive en medio de conflictos de diferente tipo y donde Spinelli encontrará más noticias para el armado de un inmenso rompecabezas de geografías y etnias que atraviesan más de un siglo de espera.
Belón no recurre a los convencionalismos de “cabezas parlantes”, identificadas con sus nombres, apellidos y roles en la historia, sino que da pie a que la misma Spinelli se interprete a sí misma en un contexto genuino y logre, en sus diálogos, en su constante preguntar y repreguntar, desentrañar el enigma que rodeaba a su bisabuelo y a dos familias separadas por décadas.
Belón, que actualmente prepara su segunda ficción (“Sangre en la boca”, que será protagonizada por Leonardo Sbaraglia) asegura que en este filme su intención fue "perpetuar la palabra y la memoria, independientemente de la religión, bandera o clase social, en un intento de llamar a la reflexión sobre la guerra y su impacto en la vida de las personas”.
“Beirut-Buenos Aires-Beirut”, tiene voz en off de su protagonista: “Mientras viajábamos, Grace hacía un registro escrito, un diario sobre las vivencias de cada encuentro, de cada lugar, y yo la imitaba. De esos apuntes surgió la idea de su voz  fuera de cámara, que acompañara al espectador en cada episodio”, explica Belón.
“Mi intención fue hacer un filme sobre nuestros orígenes y la inmigración, algo que en mayor o menor medida, nos involucra a todos, y de hecho la investigación de lo que ocurrió con los ancestros de Grace me generó preguntas acerca de mis propios orígenes que nunca antes me había hecho. Somos un país con mucha mezcla de razas y culturas”, aseguró el cineasta.

jueves, abril 4

RETROSPECTIVA DE FILMES DE ANDRÉS DI TELLA EN CHILE

Una retrospectiva de los filmes del documentalista argentino Andrés Di Tella se desarrolla en la sala Cine UC de la Universidad Católica (UC) de Santiago de Chile, hasta el próximo domingo, en una muestra que se suma a otras dedicadas a su obra en 2012 en Brasil e Italia.
El autor de filmes como “Montoneros, una historia” y “Fotografías” ofrecerá además, a fines de abril, una clase magistral abierta llamada “El otro, el mismo: La intimidad en el documental” y un seminario que lleva como título “El cuaderno de apuntes”, ambas actividades organizadas por el departamento de Creación Audiovisual de la Facultad de Comunicaciones de la UC.
Di Tella es uno de los creadores más destacados y singulares del documental latinoamericano contemporáneo, director de más de 15 documentales para cine y TV, profesor de cinematografía, escritor y director en 1999 del Bafici y actual director del Princeton Documentary Festival, Estados Unidos.
El cine de Di Tella conjuga subjetividad y performance, autobiografía y ensayo fílmico, en una reflexión sobre la identidad personal y generacional particularmente atenta al oficio del cineasta.
Entre las películas que se verán en la muestra figuran “Hachazos” (2011), “El país del diablo” (2008), “Macedonio Fernández”  (1995), “Fotografías” (2007), “Montoneros, una historia” (1995) y “Reconstruyen crimen de la modelo” (1990).

IMPORTANTE PRESENCIA DEL PCI EN EL 15to. BAFICI

La presencia de películas de miembros de la asociación Proyecto Cine Independiente (PCI) fue una constante en la mayoría de las ediciones del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), y este año no será la excepción.
Durante la 15ta. edición del festival porteño se verán tres filmes del PCI en la nueva sección competitiva Vanguardia y Género (“Mujer lobo”, de Tamae Garateguy, “El día trajo la oscuridad”, de Martín Desalvo, y “Las amigas”, de Paulo Pécora), mientras que Andrés Di Tella presentará su nuevo documental, “Máquina de sueños”, en la Selección Oficial Fueran de Competencia.
Además, en la retrospectiva de los mejores filmes argentinos que pasaron por el Bafici durante estos 15 años, una sección curada por los miembros de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci), están incluidos los largometrajes “Tan de repente”, de Diego Lerman, “Modelo 73”, de Rodrigo Moscoso, y “Bonanza”, de Ulises Rosell.

Competencia Vanguardia y Género.

MUJER LOBO, de Tamae Garateguy, con Mónica Lairana, Guadalupe Docampo, Luján Ariza, Edgardo Castro y Nicolás Goldschmidt.
“Este es un policial erótico con situaciones muy límite”, dice la directora. Y no sólo eso: ¡es argentino! O fue hecho en Buenos Aires, Argentina, subte línea B, donde todo el mundo se aleja más del cielo también. Mujer lobo, de Tamae Garateguy, es una bienvenida rareza para ese cine-argentino-independiente (táchese lo que no corresponda) que no se anima a límites de este tipo, en los que la carne se pone toda junta en el asador. La mujer lobo del título es una asesina serial multirostro (espléndidas Mónica Lairana, Luján Ariza y Guadalupe Docampo dándole forma), de alguna manera maldita por ese impulso homicida, que seduce hombres, los lleva primero a la cama y enseguidita a la tumba, y sigue su camino. Hasta que, claro, se topa con un problema de difícil solución. Sexy, estilizada, violenta y generosa, Mujer lobo agarra una serie de estereotipos manejados (justamente) por tipos y los da vuelta como una media (calada). Bravísima. Y bienvenida. Marcelo Panozzo.

BAFICI 2013

DÍA TRAJO LA OSCURIDAD, de Martín Desalvo, con Mora Recalde, Romina Paula, Luciano Suardi, Pablo Caramelo y Marta Lubos.
Comienza así: una playa, un desfiladero, un bosque de pinos y una casa de piedra. En la casa, Virginia se despierta sobresaltada por una pesadilla, y en la pesadilla vemos a su prima Anabel con el rostro lívido y restos de sangre alrededor de sus labios. Siempre existe un instante de normalidad inmediatamente previo a la locura, pero en su película Martín Desalvo nos niega el acceso a él, no hay un solo plano que no transmita la sensación de un horror inminente, ya sea en los sueños recurrentes y premonitorios que Virginia sufre o en el desarrollo de esa trama principal en torno a un brote de rabia que parece asolar la zona. Y ese horror va poco a poco tomando forma e instalándose en la casa donde Virginia vive y en los alrededores, donde empiezan a aparecer cadáveres de animales en descomposición. Estilizada y turbadora, El día trajo la oscuridad pone en imágenes el sueño de cualquier amante exquisito del cine de género, un relato que bebe directamente de HP Lovecraft o Algernon Blackwood, pero que remite con igual devoción al Lucio Fulci de L’aldilà o al Andrej Tarkovsky de El espejo. Fran Gayo

BAFICI 2013

LAS AMIGAS, de Paulo Pécora, con Natalia Festa, Mónica Lairana, Gladys Lizarazu, Ana Utrero y Andrés Passeri.
Cuatro amigas conviven en un caserón abandonado, agotadas por el tedio de saber que hoy sus vidas serán igual que mañana, y mañana igual que dentro de un año, y dentro de un año igual que dentro un siglo. Las amigas de Paulo Pécora son una familia de criaturas ajenas al estereotipo romántico y sofisticado que ha hecho del vampirismo un fenómeno para adolescentes; son cuatro depredadoras que apenas hablan, apenas interactúan, seres amorales, vagamente bellos, vagamente repulsivos, más cercanas al universo lúbrico de Jean Rollin, José Ramón Larraz o Jesús Franco que a la decadencia nobiliaria transilvana o a los personajes de Ann Rice. Y son, por tanto, infinitamente más cercanas, probables e inquietantes. Con un tono imposible, en el que se transita del humor más retorcido al retrato urbano o a la abyección de un final decididamente gore, Las amigas es, por encima de todo, la convicción absoluta en la idea del cine como una extraña alquimia que aún hoy, sumergidos ya de lleno en la caída libre de lo binario, puede cobrar vida a partir de unos preceptos y materiales tan nobles como inevitablemente destinados a perecer. Fran Gayo.

BAFICI 2013

Selección Oficial Fuera de Competencia.

MÁQUINA DE SUEÑOS, de Andrés Di Tella y Darío Schvarzstein, con Carlos Amorales, Pedro Reyes y Minerva Cuevas.
En este trabajo de codirección documental, Andrés Di Tella y Darío Schvarsztein examinan de manera sensible y precisa las motivaciones y los procesos creativos de tres artistas contemporáneos mexicanos de gran repercusión mundial: Pedro Reyes, Carlos Amorales y Minerva Cuevas.
Si bien la obra de cada uno de ellos responde a un universo creativo totalmente distinto, hay preocupaciones de índole sociopolítica y ligadas a la realidad de su país que parecen atravesar a todos. Lo interesante es, justamente, ver cuáles y cómo son los caminos que cada uno de ellos recorre, que permiten pensar en los modos de representación y en los dispositivos que cada uno de estos artistas pone en marcha a la hora de activar su “máquina de sueños”.
El film se inicia y concluye con un acordeonista que nos interpela con una mirada. Al comienzo, parece preanunciar el problema de la mirada como tema y eje del trabajo. Hacia el final, esa misma imagen se vuelve una pregunta acerca de nuestra ubicación frente a los problemas éticos, estéticos y políticos que esta película, a través de los mundos de los artistas aquí representados, nos plantea. Violeta Bava

BAFICI + FIPRESCI x 15

TAN DE REPENTE, de Diego Lerman.
Mao y Lenin, una peculiar pareja de chicas punk, conocen a Marcia, una gordita con una vida monótona y patética que vende lencería en Buenos Aires. Enseguida, Mao se enamora de Marcia y, con la ayuda de Lenin, la secuestra. De repente, el trío abandona Buenos Aires y accidentalmente termina en Rosario. Ahora aparece otro lado bien diferente de una misma historia cuando Blanca, la tía de Lenin, casi una anciana, y Felipe y Delia, sus dos inquilinos, entran en escena. Lo que comenzó como una road movie enérgica y errática se transforma, de a poco, en un luminoso retrato del encuentro de almas solitarias que primero comparten momentos de calidez y ternura, pero después se enfrentan a las pérdidas y al dolor. Aparentes pequeños detalles agregan una capa tras otra a una historia simple donde la sensación de descubrimiento inminente hace que uno espere lo inesperado con ansiedad. Una historia de soledades, encuentros y sobre todo de búsqueda de afectos, tan de repente. Pablo Suárez.

MODELO 73, de Rodrigo Moscoso.
 “Si tenés auto, te cansás de coger”, dice alguien en vísperas de la Navidad salteña y tres flamantes veinteañeros, con problemas para arrancar chicas, ponen un destartalado Chevy rojo en un pedestal. Esa misma noche en que, con una vaquita, compran el auto, los pibes se enteran de que el éxito es azaroso y que la suerte casi siempre viaja en un último modelo. En una de las escenas más lindas de Modelo 73, Adrián Cayetano Paoletti canta en vivo “Aprender es robar”, y esa frase le sienta perfecta a una película en que tres amigos tienen un verano –entre Navidad y Carnaval– para madurar sin ayuda de nadie y empezar a insertarse en un universo adulto que se sugiere turbio. Modelo 73 es una película de crecimiento que se agigantó con el tiempo. Captura la esencia de su época, aquel último coletazo de la década del noventa, y refleja una manera de hacer cine hoy ya extinta en Argentina. Y, sobre todo, mantiene esa misma frescura que la hizo sobresalir en el Bafici ‘01, sin demostrar signo alguno de haber envejecido. Nazareno Brega.

BONANZA, de Ulises Rosell.
La precuela de este documental es un corto de ficción, Dónde y cómo Oliveira perdió a Achala (1995), que estuvo entre lo más sólido y marginal de las Historias breves que rubricaron la renovación del Nuevo Cine Argentino. Allí Rosell, en alianza con Tambornino y Moreno, encontró a la vera de su ruta a Bonanza Muchinsci y sus hijos Norberto y Verónica, que terminaron siendo actores de aquel corto y de esta aventura. Bonanza, el personaje pero también la película, es tan real como ficcional; es bichero y encantador de serpientes, ratero rutero y ladrón novelesco, chatarrero y pirata de tesoros inverosímiles. Con la justeza del Flaherty de Nanook el esquimal, Rosell sigue a su antihéroe esquivo que está de vuelta, como el Robert Crumb de Crumb y el Nicholas Ray de Nick’s Movie, hundido en un cambio de rumbo y de estado. Y la mirada de Rosell no intenta reducir sus acciones embarradas ni purificar la figura del malandra, sino capturarlo con crudeza en su contradicción, siguiendo un movimiento sentimental, serpentino como la danza de Bonanza para atrapar víboras. Diego Trerotola.

lunes, marzo 18

PÉCORA ESTRENA "MAREA BAJA" EN PANTALLA PINAMAR

“Como mi intención era indagar en el lado oscuro del ser humano, me parecía ideal el policial negro, no sólo por la temática, sino también por el estilo”, dice Pécora de Marea baja, su film noir rodado en los recodos más profundos del Tigre.
 
Por Oscar Ranzani
Desde Pinamar

Los grandes proyectos nacen, a veces, de las situaciones más cotidianas. Es el caso del segundo largometraje del crítico y cineasta Paulo Pécora, Marea baja, que cobró impulso a partir de una charla entre amigos que alentaron a Pécora a darle forma a esa idea que le daba vueltas en su cabeza sobre un hombre que esperaba su muerte. El segundo largometraje de Pécora, que se presentó en Pantalla Pinamar, es un film noir en el que un delincuente busca refugiarse en el interior del Delta, huyendo de unos cómplices que lo buscan para cobrarle una deuda. El Delta del Paraná es un paso previo para el destino final, Uruguay. Pero este hombre oscuro y extraño, de cuyo pasado nada se sabe, también busca allí el dinero de otro delito que cometió. Al llegar al lugar, en medio de la selva, se refugia en una casona en la que viven dos mujeres con quienes entabla una relación muy particular.
“Me interesaba retratar el costado oscuro del ser humano y, a diferencia de mi largo anterior, El sueño del perro, que trataba de ser luminoso, poético y que buscaba la belleza de la persona, en Marea baja quise hacer lo contrario”, señala Pécora en diálogo con Página/12. “Como mi intención era que la película indagara en ese lado oscuro del ser humano, me parecía ideal el policial negro, no sólo por la temática, sino también por el estilo”, agrega el director que buscó inspiración en grandes clásicos como Casta de malditos, de Stanley Kubrick, y Rififi, de Jules Dassin, “donde todo les sale mal a los personajes, donde el destino los alcanza, a pesar de que estén tratando de escapar”, explica Pécora.
Una de las características de Marea baja, al igual que en los anteriores trabajos de Pécora, es la escasez de diálogos. Se trata de un cine donde el fuerte es la imagen antes que lo discursivo, algo que se ve cimentado en la parquedad del protagonista, Pascual, interpretado por Germán de Silva, quien vuelve a componer a un hombre de pocas palabras, como el camionero de Las acacias. “Creo que los personajes se tocan en lo humano, pero no tiene nada que ver la historia de un laburante que se ha pasado cuarenta años de su vida arriba de un camión con un tipo que es un malhechor en las últimas, muy quemado y que está buscando sacar la cabeza de ese barro, pero va de cabeza hacia su destino final”, señala De Silva.
Otra de las características de Marea baja es que no brinda demasiada información sobre el pasado del personaje. Todo lo que ofrece es con cuentagotas. Pécora explica que la idea era justamente omitir información: “Dar pequeños indicios, pinceladas y pequeñísimos anuncios de lo que podría llegar a ocurrir justamente para dejar al espectador en cierta ambigüedad, en un cierto desconcierto y que las cosas vayan sucediendo sorpresivamente.”
Marea baja comparte con El sueño del perro la elección del escenario: el Delta. También en El sueño del perro el personaje escapaba de la ciudad. Pero la diferencia es que en la ópera prima de Pécora el protagonista iba al Tigre para toparse con su muerte y, en realidad, encontraba motivos para seguir viviendo, como una suerte de redención espiritual, mientras que en el caso de Marea baja se trata de algo más terrenal: un hombre que escapa para buscar una vida mejor y tratar de dejar atrás un pasado terrible, “pero lo que encuentra es lo contrario”, según define su creador.

Nota tomada de la sección Espectáculos del diario Página/12 del día 14 de marzo de 2013.

GONZALO TOBAL PROPONE UNA ROAD-MOVIE EMOCIONAL EN "VILLEGAS"

La opera prima de Gonzalo Tobal, que protagonizan Esteban Lamothe y Esteban Bigliardi, narra una emotiva historia sobre los vínculos familiares, la amistad y el paso a la adultez, que transcurre a través del viaje emocional de dos primos que se reencuentran tras varios años para asistir al entierro de su abuelo en un pueblo del interior, de donde son oriundos.

 

Trailer de "Villegas"


Tobal se inspiró para escribir su primer filme al conocer “por azar” la localidad bonaerense de General Villegas y a partir de la idea de trabajar “en torno a dos treintañeros distanciados entre sí por sus elecciones de vida”.
Pero lo que “dio una estructura a la historia” fue la noticia de la muerte de su propio abuelo, que lo llevó a preguntarse “por todo lo que podía pasar en un viaje para ir al entierro de un ser querido”, repasó.
El cineasta afirmó que le interesaba indagar el “espacio y tiempo que se interpone entre el momento en que uno recibe una noticia así y puede hacer una descarga emocional junto a sus seres queridos. Me parece muy rico ese tiempo ya que ubica a los personajes en un estado emocional muy especial y genera el marco para que les pasen un montón de cosas en su interior y también entre ellos”.
En una entrevista, el autor de los cortos “Ahora todos parecen contentos” y “Cynthia tiene las llaves”, con los que participó respectivamente en la Cinéfondation y la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, explicó que “el encuentro entre estos personajes, la vuelta a los espacios de la infancia y el reencuentro con la familia, los enfrenta forzosamente a la percepción del cambio y de la fatalidad del paso del tiempo”.

-¿Cuánto hay de tu propia historia en el temor que los personajes tienen de enfrentarse a su pasado y regresar al pueblo del que se fueron hace años, en busca de una vida en la ciudad?
-Hay mucho mío puesto en los dos personajes. Siempre los vi a los dos como proyecciones de distintas caras mías, y ya que hablás de temor, pienso que quizás los dos sean proyecciones de mi miedo a convertirme en eso, en cualquiera de los dos personajes.
En Pipa siempre vi algo del miedo al fracaso. A encontrarse en un momento, a una edad ya avanzada, sintiendo que todo lo que uno creyó y lo que uno quiso ser no funcionó. Por el otro lado, Esteban es la presión del éxito, de la vida planeada y perfectita, es una olla a presión, y si algo lo saca de su plan puede estallar.

-¿Qué tipo de diferencias te interesaba marcar entre ellos y a qué responden?
-Los dos son diferentes en muchos puntos y en distintos niveles. Pero también creo que en el fondo son muy parecidos. Que son diferentes en la superficie lo percibimos inmediatamente: de sólo verlos ya nos damos cuenta, y ni hablar cuando empiezan a interactuar. Pero esas diferencias se van moviendo y se van poniendo en juego en distintos niveles, y a medida que los conocemos más y más descubrimos que en el fondo tienen mucho en común.

-Sin embargo, parecen representar dos visiones diferentes de la vida, una ordenada y otra más caótica...
-Los dos tienen visiones diferentes del tiempo y de la vida. Mientras que Esteban siempre planifica hacia el futuro y va para adelante sin mirar atrás, Pipa parece vivir en un eterno presente, y a la vez, se aferra y mira mucho hacia el pasado, como pedaleando sin cadena, como alguien que gira en falso, que no avanza en una dirección concreta.

-¿Se puede decir que se trata de una “road-movie” emocional? Lo digo porque es un viaje hacia su pueblo natal y hacia su pasado, pero también un viaje de crecimiento íntimo para cada uno de ellos…
-Sí, me gusta mucho esa idea. El viaje pasa de ser concreto, en el espacio, al interior de los personajes. Una vez que el viaje concreto se termina, que los personajes llegan a Villegas y cumplen con su objetivo, el viaje sigue adentro de ellos, y entramos en un terreno más profundo aún de sus emociones. Y al final, cuando se retoma el viaje concreto, creo que ya no importa el espacio físico del viaje, sino que se juega en el terreno de la pura emoción.

-¿Intentaste hacer alguna reflexión acerca de la dificultad de mantener vivos ciertos vínculos familiares, o sobre el hecho de que a los familiares no es posible elegirlos?
-La elección de que el vínculo a trabajar sea el de “primos” fue más intuitiva que pensada. La veía como una relación intermedia entre la amistad y lo familiar, y me interesaba la cruza de esos dos territorios.
Haciendo la película me di cuenta también de que la fuerza de ese vínculo radica en que en general es muy común que sea un vínculo con fecha de vencimiento. La relación con los primos suele ser muy fuerte y presente en la infancia y la juventud, y por lo general se distancia con el correr de la vida, cuando crecemos y comenzamos a formar las propias familias. Entonces entendí cuán fundamental era esta relación para contar esta despedida de una etapa de la vida, que creo que es de lo que va la película.

-¿Qué tipo de puesta en escena pensaste, qué forma elegiste para filmar este viaje?
-Por un lado, mi intención era adentrarme lo más posible en el mundo interior y emocional de los actores, pero siempre observándolos desde afuera. Se trataba de generar el espacio y la libertad para que esa emoción aflore y a la vez de estar preparados para filmar esos momentos con la precisión de cámara que yo quería. Muchas veces esto se logra a través primeros planos sostenidos en los que empezamos a dialogar con los gestos ínfimos de los rostros de los actores. Y otras a partir del modo de filmar algunos espacios, en función del estado emocional de los personajes en tales momentos de la película.

-¿Cómo elegiste los espacios en los que se mueven los personajes?
-Trabajamos mucho en la sensorialidad de los espacios, como para que el espectador se pueda meter en ellos junto con los personajes. Otro eje de la puesta en escena tenía que ver con mantener un alto grado de realismo. Yo quería que el viaje fuera lo más real posible. Que sintiéramos todo el tiempo que íbamos en el auto con ellos, pasando por los lugares que reconocemos, y luego lo mismo en el pueblo. Casi todas las locaciones son reales.